Mostrando entradas con la etiqueta PSICOLOGÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSICOLOGÍA. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de mayo de 2010

En el atolladero



















Leo en Tendencias Científicas que, según un nuevo estudio realizado por las universidades norteamericanas de Drexel y Northwestern, las personas se pueden preparar mentalmente para ser capaces de tener pensamientos originales y creativos y poder solucionar problemas que aún no tenemos... Parece que la comprensión repentina de una determinada preocupación o problema es fruto de un trabajo cerebral que se desarrolla mucho antes de que se alcance la solución.
Esto es debido a que uno puede tomar la actitud de pensar de una manera determinada, sin necesidad de que haya un problema concreto. Según ha revelado la investigación, cuando tenemos que resolver algo, y para ello se necesita que comprendamos, los patrones del funcionamiento cerebral revelan que seguimos los siguientes pasos: dirigimos nuestra atención hacia dentro, nos preparamos para activar nuevas líneas de pensamiento y, quizá, incluso acallamos los pensamientos más irrelevantes.

Creo que me hallo inmersa en uno de esos procesos y entre otras cosas, me doy cuenta de que de un tiempo a esta parte me cuesta escribir. Sin embargo no estoy en absoluto inactiva, mi cerebro está realizando un auténtico tour en pos de esas líneas de pensamiento que deberían permitirme afrontar los problemas (varios) que ya me veo venir. Estoy en un atolladero. Me ha pasado varias veces a lo largo de la vida. No sabría decir si es para bien o para mal, pero cuando me sucede me quedo a piñón fijo buscando soluciones de futuro. Entonces, hay un montón de cosas que quedan relegadas a segundo plano, sencillamente porque mi coco no da para más.

Quizá debería hacer otro blog y allí volcar todo lo que se cuece en el perolo. Puede que sacarlo fuera me ayudara a discernir si opto por la opción a, b, c o d... Eso sí, claro, con una identidad anónima. Con pseudónimo, gafas y peluca. Me lo pensaré.

viernes, 5 de febrero de 2010

La culpa fue del cha-cha-chá


Los hombres tienen menos sentimiento de culpa. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de científicos de la Universidad del País Vasco liderado por Itziar Etxebarria. Las mujeres, en cambio, tenemos más sensibilidad interpersonal, o lo que es lo mismo, empatía, esa capacidad de percibir lo que otro individuo puede sentir.
Es decir que, que además de sentirnos culpables más a menudo y de forma más intensa, nosotras también sufrimos por el dolor ajeno más que ellos, en especial cuando tenemos entre 40 y 50 años de edad. «Es necesario que las prácticas educativas y los diversos agentes socializadores debiliten la tendencia a la culpa de carácter ansioso-agresivo en las mujeres, y fortalezcan la sensibilidad interpersonal en los varones», dice la investigadora. Desde luego, Itziar. Pero chicas, escuchadme: lo de sufrir por los demás me parece comprensible y positivo y estoy convencida de que si los hombres lograran aumentar su capacidad empática la violencia en el mundo disminuiría de forma radical. Pero lo del sentimiento de culpa es sufrir al pedo. No sirve para nada. Mirad si no en el recuadro la de emociones negativas que tiene asociadas, según otro estudio científico de la Universidad de Valencia.

Tengamos criterio al decidir y luego, tiremos millas. Si la decisión estuvo bien pensada en su momento, no hay recriminación que valga. Y si lo que sucedió es que no dilucidamos con claridad... entrenémonos a pensar con tino, que es quizá lo más interesante de ser persona y no, por ejemplo, un macaco colorado.